La flor más especial de Dios
Cuentan que Dios llevó a un hombre en sueños al cielo porque este hombre había pedido una señal a Dios y le mostró su hermoso jardín, habían flores muy bellas y de todos los colores, tulipanes, girasoles, jazmines, orquideas y violetas.
Dios le pidió que eligera una flor de su jardín, puedes elegir la que tu quieras menos a mi rosa que es mi flor más especial.
El hombre vio que en el medio del jardín había una rosa roja que brillaba más que las otras, no era su belleza superficial, ni su perfume sin igual, era la paz que le transmitía y el amor que le daba con tan solo mirarla.
El hombre entró en un interminable tormento, no quería otra flor, quería con todo su corazón a la rosa de Dios.
Y le preguntó:
- Qué tengo que hacer para ser merecedor de tu rosa Señor?
Y Dios le contestó:
- Ser un Santo en tu vivir.
El hombre tenía que renunciar a muchas cosas, pero sabía en el fondo de su corazón que sin su rosa su vida no tendría sentido.
-Está bien, renunciaré a todo lo que me aparte del bien, lo prometo.
En ese momento, Dios se apiadó de él y le dio la rosa en su manos y le dijo.
- Te estoy dando mi flor más especial, cuídala con tu vida, riégala a diario, háblale, cántale y trátala con respeto, amor y ternura.
Mi rosa viene con espinas, las puse en su tallo porque aquel que le haga daño conocerá mi furia y se le regresará su mal mucho peor de lo que imaginó.
El hombre se llevó la rosa y como se sintió su dueño al pasar unos años dejó de regarla, de cantarle y de hablarle.
De pronto, el mal lo empezó a perseguir, el hombre caminaba con una nube gris, todo le salía mal y su corazón se empezó a acongojar.
Sentía una angustia interminable, como si lo persiguieran truenos y rayos.
- Dios te he fallado y a mi rosa he descuidado, por eso todo me sale mal, ya no sé que hacer para que mi rosa vuelva a florecer.
El hombre se acordó de su promesa y empezó a llevar una vida de santidad.
Cuando despertó no lo podía creer, su rosa había vuelto a florecer.
Y entendió que cuando uno ama de verdad, como él amaba a su rosa, tiene que vivir una vida de Santidad para poder vivir feliz con su rosa en esta vida y en la eternidad.
Autora: Mónica Esparza Patiño


