jueves, 4 de junio de 2026

La rosa y las lágrimas


Había una vez un jardinero que tenía una rosa y la cuidaba del mundo para que no se la robaran porque sabía que era una flor muy especial.

Un día la puso en una maceta con tierra y la llevó adentro de su casa donde ya no le caía los rayos del sol.

De pronto, los pétalos de la rosa empezaron a caer y él trató de regarla pero con la tristeza que llevaba en el corazón aquel hombre, le caían lágrimas de agonía a la rosa, lo cual hacía que se empezara a marchitar rápidamente.

Un día al ver a su rosa casi marchita decidió sacarla y sembrarla de nuevo en el jardín para que recibiera la luz del sol y con la compañía de las otras flores empezó a florecer de nuevo, pues al verla tan hermosa el jardinero la regó pero esta vez con lágrimas de felicidad.

Entendió que, el amor no debe ser egoísta y siempre debe de buscar lo mejor para él ser amado compartiendo la luz que se desprendía de su rosa a todo el mundo.