viernes, 26 de abril de 2013


Un día sin televisión
Mónica Esparza Patiño
En una pequeña casita vivían unas niñitas muy buenas y amorosas,
pasaban gran parte del día viendo sus programas favoritos en la
televisión.

Un día las sorprendió un apagón, ya no había luz en la casa.

- Qué horror, pensaron las niñas, y ahora qué hacemos.

Su madre sacó todos los juguetes del armario, las muñecas de la
repisa, y se puso a jugar con ellas.

Jugaban de todo un poco con tal de no aburrirse. Ese día saltaron y
bailaron, lo más lindo de ello fue que jugaron con su mamá y rieron
hasta el anochecer.

A la hora de dormir, las niñas abrazaron a su mamá con todo su corazón
y entendieron que un día sin televisión puede ser un día maravilloso y
muy divertido.

La luna se puso feliz


 
La luna se puso feliz
Mónica Esparza Patiño
En la inmensidad del cielo vive la luna, quien se siente muy triste y
apenada porque solo puede ser apreciada en las noches.

Un día las estrellas del cielo se juntaron y al ver lo desconsolada
que estaba la luna le dijeron:

-¿Por qué estás triste?
- Porque solo salgo en las noches y estoy rodeada de oscuridad, no
siento que sea divertido.
- Pero nosotras las estrellas brillamos a tu alrededor, te hacemos
compañía y no estás tu sola. Además, tu haces que las noches sean
románticas, que el sol se sienta acompañado cuando hay eclipse y que
las noches se vuelvan alegres con tu presencia, pues alumbras lo que
hay a tu alrededor.

La luna se puso feliz de sentirse valorada por las estrellas y
entendió que su presencia era importante para los demás, por lo que
era alguien muy especial.

El regalo


El regalo.
Mónica Esparza Patiño.
Érase una vez una niña llamada Camila a la que le encantaba salir a
pasear. Un día la invitaron a una fiesta pero ella no tenía dinero
para el obsequio, fue por ello que ideó un plan para obtener el dinero
que necesitaba y así comprar algo especial.

Y se disfrazó de payaso poniéndose una bola roja en la nariz, así
caminó por la vereda con un gorro en la mano y una enorme sonrisa. La
gente que pasaba por la calle al ver a aquella payasita tan pequeña y
linda les causaba gracia y le daban muchas monedas y billetes.

Camila estaba feliz no pensó tener tanta acogida con su disfraz de
payaso, así que ahora se disponía a encontrar un regalo al tener ya el
dinero suficiente para comprar algo para el cumpleaños.

Pero nada le llenaba el corazón, habían en las tiendas muchos juguetes
y muñecas que podría obsequiar a su amiga pero ninguna parecía
suficientemente especial para Camila.

Y fue entonces que llegó la hora de ir a la fiesta y no tenía aun
ningún regalo comprado, fue así que llegó a la fiesta disfrazada de
payaso sin nada en las manos.

Su amiga la recibió con alegría y se puso muy feliz pues su amiga
había venido disfrazada y ya no necesitaba ningún show ni animación,
la payasa alegraba a todos con su sola presencia. Camila entendió que
los mejores regalos son los que se dan con el corazón cuando uno menos
se lo imagina.

Detrás de la montaña

Detrás de la montaña

Mónica Esparza Patiño.

Era invierno y hacìa frío. Mientras tanto Pipo miraba a su alrededor,
todo parecìa igual, los mismos árboles, rocas y piedras y la misma
montaña de todos los días.

Sin embargo, se le ocurrió una idea, qué habrá detrás de la montaña,
nadie nunca se ha atrevido a cruzarla.

Entonces, junto algo de agua en su cantimplora, un pedazo de pan en su
bolsillo y se dirigió hacia un viaje a la montaña. Cuando llegó al
otro lado ya casi sin aliento sus ojos no lo podían creer, había una
vegetación increible, flores de todos los colores, plantas y muchos
animales viviendo con unos pequeños hombrecitos y mujercitas de
pequeño tamaño.

- Y tu quién eres, le preguntaron algo asombrados.
- Me llamo Pipo y ustedes quiénes son.
- Somos seres que vivimos en paz y amor. Vivimos de lo que cosechamos
y compartimos todo lo que tenemos los unos con los otros, por eso
nunca peleamos y nos llevamos de las mil maravillas.
Pipo estaba impresionado pues jamàs se imaginó que detràs de la
montaña encontraría un mundo nuevo lleno de amor y alegría.
Pasaron unos dìas y Pipo se sentìa como en casa, se hizo amigos de
aquellas personas tan pequeñas pero con unos corazones muy grandes. El
les dijo:
- Me gustaría quedarme a vivir con ustedes pero es hora de volver.
Podrás volver con una condición le dijeron, que no le reveles a nadie
nuestro lugar secreto.
- Lo prometo, dijo Pipo.
- Y qué has aprendido de nosotros, le pregunto uno de ellos.
- Que si compartimos nuestras vidas y todo lo que tenemos con los
demás todo se vuelve hermoso y pacífico.
Entonces, ya estàs listo para volver. Pipo volvió a su casa con su
cantimplora vacía pero con su corazón lleno de ilusión, amor y
esperanza.
Y comprendió que en esta vida no todo es lo que parece pues detrás de
la montaña se oculta en secreto un mundo mejor.

Navidad mucho más que regalos.

Navidad, mucho más que regalos.

Autora: Mónica Esparza Patiño

Se acercaba la Navidad, los niños se portaban mejor que nunca porque
Papa Noel les traería lo que les habían pedido en sus cartitas, las
mamás preparaban la Cena con mucho esmero y los papás recordaban su
niñez con melancolía.

Sin embargo para Juanito la Navidad era un día del año más, donde no
pasaba nada extraño ni había nada por qué celebrar, pues no tenía
padres ni familiares, ni había recibido nunca un regalo de Papá Noel.

Paco, un niño rico vió a Juanito vendiendo caramelos en medio de la
calle, hacía mucho frío y vió que no traía zapatos, entonces le dijo a
su papá:

- Papá, por qué Papa Noel no le ha regalado zapatos a ese niño.

Su papá se sintió avergonzado y no supo qué decir, cuando trató de
explicarle a su hijo que no todos los niños reciben un regalo en
Navidad, Paco lo interrumpió y le dijo: Puedo regalarle mis zapatos
papá, seguramente Papa Noel está noche me regala otros.

Su padre entusiasmado por el desprendimiento de su hijo aceptó y
mediante este gesto, quizo enseñarle a su hijo que la navidad es mucho
más recibir regalos, y le dijo:
- Qué te parece si además de obsequiarle tus zapatos lo invitamos a
pasar con nosotros esta Navidad, cenar y compartir un momento muy
especial.

Paco se puso feliz, le obsequió los zapatos a Juanito, ropita
abrigadora y juntos pasaron una Feliz Navidad.

Ambos entendieron que la Navidad es una fecha hermosa para compartir.

El pan de vida

El pan de Vida

Mónica Esparza Patiño

Una mamá, muy preocupada por el crecimiento espiritual de sus hijas,
solía sentarlas y contarles a modo de cuento algunos pasajes de la
biblia.
Queridas hijas Lucianita y Nataly, sabían que una vez Jesús y sus
discípulos estaban rodeados de mucha gente y no tenían comida para
todos.
- Y qué hicieron mamá.
Jesús les pidió que trajeran las siete canastas que tenían y
levantándolas hacia el cielo pidió que hubiera más comida para todos.
De pronto sucedió un milagro, las canastas estaban llenas de pan y
pescado.
- Que lindo mamá, exclamó Luciana con alegría, Jesús siempre se
preocupaba por los más pobres.
- Si hijitas, por los pobres materialmente, y por los pobres de espíritu.
- y quienes son los pobres de espíritu, mamá; preguntó Nataly con inocencia.
- Los que viven su vida como seres dormidos, sin darse cuenta de la
luz de amor y alegría que alumbra en sus corazones.
- Y cómo podrán despertar esas personas mamá, preguntaron en coro las niñas.
- Cuando busquen dentro de sus corazones a Dios y lo encuentren.
Mamá, muchas gracias por tu cuento, de ahora en adelante ayudaré a los
pobres de espíritu a encontrar a Dios.
- Y verás las bendiciones que él te enviará por tu ayuda.
Yo también ayudaré mamá, dijo Nataly; y junto a ti y Luciana,
llevaremos su palabra hasta los confines del universo.
Las niñas se fueron muy felices y empezaron desde pequeñas a dar
consejos a sus amigos como panes de vida en abundancia para todos.

El taller


El Taller
Autora: Mónica Esparza Patiño

Érase una vlez una joven que quería hacer un taller para interpretar
la palabra de Dios. Pero al taller solo asistió una amiga suya.
No importa que solo una persona esté interesada, por una persona yo
haré mi taller muy interesante y ameno, pensó.
De pronto, en la sala donde se llevaba a cabo el taller ingresaron dos
hombres para arreglar la electricidad. Se les veía muy concentrados en
lo que hacían.
La joven seguía predicando con mucho ánimo sobre el propósito de una
vida de amor y paz. Su compañera participaba y ambas hacían del taller
un momento de reflexión sobre la importancia de Dios en nuestras
vidas. Hablaron sobre dónde habita Dios y cómo poder hallarlo.

Al finalizar el taller, la joven le dijo a su amiga, que pena que solo
seamos dos las que pudimos escuchar y dialogar en este taller. Sin
embargo, uno de los señores que arreglaban la electricidad le dijo, se
equivoca señorita, yo también escuché lo que hablaban, y le puedo
decir que Dios está en la lluvia y en la risa de los niños, está en
todas partes.

La joven se puso feliz de entender que su mensaje había llegado sin
saberlo a más corazones.