martes, 17 de marzo de 2020

Estrellas en el techo




Autora: Mónica Esparza Patiño

Minsy y Katsy eran unas hermanitas muy hermosas y amorosas, les encantaba mirar el cielo lleno de estrellas desde la ventana de su casa de playa, mientras su madre les contaba un cuento a la hora de dormir.

Un día al llegar a la ciudad se dieron cuenta que en las noches no se veían las estrellas en el cielo y se pusieron muy tristes.
Mamá, preguntó Katsy, ¿a dónde se fueron las estrellas?
Si, mami, ¿por qué ya no están pegadas en el cielo?, preguntó Minsy.
Es que aquí en la ciudad, las nubes tapan a las estrellas, queridas hijitas.
Al otro día, la mamá de Minsy y Katsy le comentó a su hermana Vivi la pena que tenían sus niñas de no tener un cielo estrellado al dormir.
Sucedió que a Vivi se le ocurrió una gran idea:
-Espera y verás que felices estarán.
Cuando se hizo de noche y Minsy y Katsy fueron a su cuarto para dormir, su mamá apagó la luz y se llevaron una enorme sorpresa, sus rostros resplandecían de emoción.
El techo de la habitación parecía un cielo estrellado pues habían muchas estrellas de diferentes tamaños que brillaban a su alrededor.
Las niñas saltaron de alegría sobre sus colchones tratando de tocar las estrellas con la palma de la mano.
Y agradecieron a su tía con todo el corazón. Desde ese día las estrellas las iluminaron y velaron sus dulces sueños de la niñez.

sábado, 25 de enero de 2020

Mateo quiere aprender a hablar



Mateo quiere aprender a hablar
Mónica Esparza Patiño.

Mateo es un bebé hermoso
tan fuerte como uno oso
Tiene unos ojos brillantes
Grandes como diamantes.
El quiere aprender a hablar
Y con sus amigos conversar.
Porque es un bebé sociable,
Y con todo el mundo muy adorable.
Pero Mateo es todavía pequeño
Y duerme la siesta porque tiene sueño.
Por eso su mami le canta todos los días y aprende
nuevas melodías.
Mateo tuvo muchas ganas de cantar,
Y empezó a tararear,
no se daría por vencido,
Aunque no era nada sencillo.
Y fue así que un día
Cuando ya era casi mediodía
Mateo dijo su primera palabra
Y dejo a todos sin habla.
Pronto Mateo aprendió a hablar y muchas canciones comenzó a cantar.

Huguito quiere jugar fútbol



Huguito quiere jugar fútbol
Mónica Esparza Patiño

Huguito es un niño muy juguetón y le encanta jugar con su balón.
El tiene mucha destreza
y golpea la pelota con la cabeza.
Su mami lo lleva al parque
Y juega con sus amigos toda la tarde.
Un día Huguito fue a su fiesta y pateó la pelota con mucha fuerza.
Él quería meter un gol, pero hacía mucho calor.
Se hacía tarde y se empezó a cansar,
pero Huguito lo intentaría sin parar.
Corrió deprisa hacia el arco
Y metió un golazo.
Desde aquel día Huguito tiene un sueño,
Jugar fútbol cuando sea grande
y llegar a ser delantero
como su papá y su abuelo.

lunes, 5 de agosto de 2013

Chicki la bebé pianista

Chicki la bebé pianista

Mónica Esparza Patiño

A mi amada Chicki con todo el corazón de tu Monchi.

Chicki era una bebé muy buena y amorosa, tan bella como una rosa, ella había nacido un día después de Santa Rosa. Siempre se esmeraba por ir en busca de sus sueños. Un día su mami le dijo:
Chicki tu serás una gran pianista, nunca lo dudes, no conozco a nadie tan perseverante como tu, debes siempre ir en busca de tus sueños y nunca abandonarlos.
- Lo se mamá, le decía Chicki siempre con una enorme sonrisa en el rostro en el que se formaban dos hermosos ollitos en las mejillas.
Un día Chicki le dijo a mamá:
Tenías razón mami, cada vez voy tocando mejor las piezas, ven y escúchame.
Y su mamá se sentaba con ella y la aplaudía y acompañaba en sus prácticas de piano.
Un día fue el primer recital de Chicki y ella se puso muy nerviosa pues era pequeñita y el piano de cola le queda enorme.
- Mami, le dijo, crees que podré lograrlo.
- Claro que lo lograrás Chicki no debes temer, has practicado mucho tus melodías y lo harás muy bien.
En el momento que Chicki subió al escenario lo vio gigante pero recordó los consejos de su mami y Chicki tocó tan bello que todos la aplaudieron.
Cuando Chicki creció fue una de las más grandes pianistas, su sencillez y belleza interior resplandecían como rayos de luz en los escenarios donde ella tocaba y era aplaudida por muchos corazones.

                                                                             FIN

Bodi, que tu música sea para el Niño Dios

Bodi, que tu música sea para el Niño Dios
Mónica Esparza Patiño.

" A mi amada Bodi con todo mi corazón de tu Monita"

Mamá incentivaba siempre a Bodi a desarrollar sus talentos y Bodi siempre había querido aprender a tocar el violín. Al principio le costaba levantarse temprano los sábados para ir a su clase de violín y adaptarse al nuevo instrumento pero poco a poco y con mucha dedicación lo iba haciendo muy natural.

Un día no le salía bien tocar el violín porque quería apresurarse y tocar muy rápido.
- Me rindo dijo Bodi, nunca podré lograrlo.
Su mamá le agarró de la mano y le dijo a Bodi
- Bodi todo en esta vida se hace con paciencia, paso a paso lo irás logrando.
- Mami lo qué pasa es que quiero tocar hermoso el violín.
 Y su mamá le contestó:
- Pídele a la Virgen María que te de la gracia de tocar hermoso el violín para el niño Dios, pídele con todo tu corazón Bodi y prométele que siempre tocaras el violín para alegrar a Dios.
Bodi cerró sus hermosos ojos verdes tan bellos como las estrellas del cielo y muy pronto, Bodi pudo tocar el violín con una música angelical.
Ella entendió que el don que tenía debía de usarlo siempre para llevar con su melodía amor, paz, alegría y esperanza a muchos corazones.
Bodi nunca olvidó su promesa y tocó el violín toda su vida con alegría y esperanza para el niño Dios.

jueves, 23 de mayo de 2013

La Felicidad



La Felicidad

Mónica Esparza

La felicidad no está en el oro,
ni en el dinero.
La felicidad está en entender cada día
que Dios vive en nuestro corazón.
Es encontrar a Jesús,
en los niños y olvidados.
Es vivir cada día con optimismo.
Es poderse levantar después de una caida
.
Es vivir con el corazón lleno de esperanza.
Es soñar y alcanzar tus sueños.
Es vivir sin temores por la vida.
La felicidad está en tu interior y no en las cosas externas.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Al otro lado del puente



Al otro lado del puente

Mónica Esparza Patiño

 

Chiqui y Bodo querían conocer el Templo de las manos cruzadas de la cultura Kotosh pero sentían un poco de temor al ver el inmenso y muy largo puente colgante que había de cruzar para empezar la caminata. Bodo retrocedió y dijo:

-          No voy a cruzarlo.

Pero Chiqui si quería y dio unos cuantos pasos.

Su madre la tomó de la mano a chiqui y le dijo:

-          No debes cruzarlo sola dame la mano.

Bodo ya se quería ir y su padre la convenció diciéndole:

-Yo te cargaré hasta el otro lado del puente así te sentirás segura. Bodo era la más pequeña, al ir en los brazos de su padre se sentía muy segura y empezó a apreciar la belleza que había alrededor del paisaje, incluso vio por debajo del puente pasar a un rebaño de ovejas y también a muchas llamas.

- Mira papá, cuántas ovejas, repetía Bodo con emoción.

Debajo del puente había un río que se movía mucho, por lo que la mamá le dijo:

-          No mires hacia abajo Chiqui, iremos despacio pero seguro. Recuerda que para mantener el equilibrio no debes balancearte hacia los lados, iremos por el centro del puente.

A  Chiqui nunca se le olvidaron las palabras de su madre, el equilibrio no solo le servía para cruzar el puente sino para toda su vida. Entendió que las mejores cosas de la vida se van alcanzando a paso lento pero seguro, con paciencia y perseverancia.

Al llegar al otro lado del puente, Chiqui, Bodo, su mamá y papá emprendieron la caminata hacia el templo de las manos cruzadas, al verlo se dieron cuenta que una mano era de un hombre y la otra de una mujer, lo que significaba el complemento.

Aquel viaje hacia el templo de las manos cruzadas sería un viaje inolvidable que Chicki y Bodo guardarían en sus corazones para siempre.